El Gran Premio de Hungría dejó sensaciones agridulces en el garaje de Alpine y encendió las alarmas de cara a la segunda mitad de la temporada. Tras cruzar la meta en la 15ª posición, Franco Colapinto analizó el rendimiento de sus rivales directos y lanzó una sincera advertencia sobre la notable evolución que mostró Aston Martin en el trazado de Hungaroring.
El equipo con sede en Silverstone atravesó un arranque de año sumamente complejo debido a los problemas de potencia y fiabilidad de los motores Honda, sumados a un chasis AMR26 —diseñado por Adrian Newey— que llegó a sufrir pesadillas como en Mónaco, donde clasificó en los últimos lugares de la grilla.
El paquete de mejoras que transformó al auto de Fernando Alonso
Sin embargo, la escudería británica apostó fuerte e introdujo un paquete integral de actualizaciones en suelo húngaro. El salto de calidad fue inmediato: Fernando Alonso superó la Q1 por primera vez en la temporada en una clasificación tradicional, y junto a Lance Stroll firmaron un sólido 13º y 14º puesto en carrera, finalizando cómodamente por delante del joven piloto argentino.
Colapinto, quien pasó gran parte del Gran Premio persiguiendo a los monoplazas verdes, destacó el contundente avance que lograron en el paso por curva:
«Se ven muy fuertes en las curvas. En las rectas son muy lentos y pierden mucho tiempo por vuelta, pero en las curvas son definitivamente mucho más rápidos que nosotros. Esto demuestra que se puede dar un gran paso y, con suerte, con las mejoras que llevaremos a Zandvoort nosotros también daremos un salto importante».
El panorama para Aston Martin promete ser aún más amenazante tras el receso veraniego, ya que Honda tiene previsto introducir en el Gran Premio de los Países Bajos una importante actualización en la unidad de potencia destinada a corregir la falta de velocidad final.
Frustración en Hungaroring: «El agarre fue muy pobre»
Respecto a su propia actuación, el argentino de 23 años no ocultó su descontento tras largar 13º y perder terreno con el correr de los giros sobre el exigente asfalto húngaro:
«No estoy contento, fue una tarde realmente complicada y nos faltó mucho ritmo. Después de las primeras vueltas empecé a sufrir con el auto y nunca nos recuperamos; incluso con neumáticos nuevos éramos muy lentos. Hay que analizar si hubo algún daño en el chasis porque el equilibrio fue extraño y el nivel de agarre resultó muy pobre», concluyó Franco, enfocado en revertir la situación en la reanudación del campeonato.




