Franco Colapinto a fondo: el «shock» de la F1, el drama con Ollie Bearman y la exigencia de Briatore

El Gran Premio de Mónaco siempre regala el escenario más glamoroso del mundo, pero también es el lugar ideal para entender la verdadera intensidad de la Fórmula 1. A bordo de un yate Beneteau GT50 cruzando el puerto de Montecarlo, Franco Colapinto analizó con una madurez sorprendente su presente con Alpine, consolidado ya como una amenaza constante en la zona de puntos, y recordó los duros aprendizajes que lo moldearon en la máxima categoría.

Tras un inicio de temporada complejo donde el ritmo del monoplaza no aparecía en los cronómetros, el piloto argentino logró dar un salto de calidad crucial a partir de Miami. «Lo más importante como piloto es siempre entender por qué suceden las cosas», explicó Franco. «El descanso antes de Miami fue muy bueno; hicimos mucho trabajo en la gestión de energía y trajimos actualizaciones que nos ayudaron a recuperar esa media décima que perdía por curva».

El duro cruce con Ollie Bearman y el abuso en redes sociales

La conversación tocó un punto sensible del paddock: la relación entre los jóvenes talentos y la hostilidad del entorno digital, reviviendo la polémica tras un fuerte accidente de Ollie Bearman en Japón, donde muchas miradas apuntaron injustamente al argentino.

Al ser consultado sobre el impacto de las críticas tras aquel episodio, Colapinto fue tajante:

«Es muy difícil para la gente en casa entender las velocidades de cierre, el despliegue técnico o los botones de impulso. Pero también es así como funciona la sociedad hoy en día. A mí las cosas de alguien detrás de un teclado no me afectan en absoluto. Sé lo que hago y solo escucho a la gente de mi círculo cercano. Le envié un mensaje a Ollie inmediatamente después de la carrera y nunca respondió. Nunca hablamos de eso después, pero luego él dijo cosas sobre mí. Es el tipo de situaciones que se podrían arreglar de forma privada sin necesidad de hacerlo público».

El piloto de Alpine hizo un llamado de atención a sus colegas sobre el peso de las declaraciones en los medios: «A veces los pilotos hablamos sin pensar en la fuerza que tienen nuestras palabras. Como seres humanos, debemos ser mucho más conscientes del efecto que tienen los mensajes».

La escuela de la F1: «Solo conduces el 10% del tiempo»

Recordando su vertiginoso debut con Williams y el posterior bache que sufrió tras un brutal choque de 50G en Las Vegas —que lo obligó a terminar la temporada corriendo con piezas viejas y un coche tres décimas más lento—, Colapinto describió la brutal curva de aprendizaje de la categoría.

«Mi ejemplo fue un gran shock. En tu segunda carrera sumas puntos y de repente tienes un accidente y todos se olvidan de todo. Eres tan bueno como tu última carrera», reflexionó. Sin embargo, el argentino asegura que el verdadero crecimiento llegó en los momentos oscuros:

«Aunque parezca que estoy mejorando más ahora, realmente creo que el año pasado fue cuando más crecí como piloto. Eso proviene de los momentos difíciles, de las conversaciones tensas y de los fines de semana donde nada funciona. Esos momentos son los que más te hacen mejorar».

Para el oriundo de Pilar, la F1 esconde un trasfondo político y mental que los fanáticos rara vez logran dimensionar desde afuera: «Es un mundo completamente diferente a la F2. Tal vez conduces solo el 10% del tiempo; el resto se trata de lidiar con muchísimas otras cosas. Terminar un fin de semana consistentemente al máximo nivel es extremadamente desafiante, y este año he mejorado mucho en gestionar mi energía para no llegar exhausto a la carrera».

La mentalidad ganadora de Flavio Briatore

Esa evolución constante ha dado sus frutos en la pista, respaldada por la ambiciosa reestructuración interna que vive el equipo alpino bajo la estricta conducción de Flavio Briatore.

Colapinto no escatimó en elogios hacia la figura del icónico mánager italiano y su implacable nivel de exigencia para devolver a la escudería a los primeros planos: «Flavio es un animal competitivo. Solo regresó para ganar y yo soy exactamente igual. Terminamos P6 y P8 en Canadá, lo cual fue un resultado increíble, pero Flavio era la persona más descontenta del equipo porque analizó lo lejos que habíamos quedado de Ferrari en comparación con Miami. Esa forma de presionar, incluso cuando las cosas van bien, es la única manera de alcanzar a los mejores equipos», concluyó con firmeza.