La llegada de Franco Colapinto a la Fórmula 1 pareció un cuento de hadas de velocidad y éxito inmediato, pero detrás de los flashes y el furor popular se escondía una realidad mucho más dura. A casi dos años de su histórico debut, el piloto argentino rompió el silencio y reveló cuál fue el momento más difícil y frustrante que le tocó afrontar en el paddock.
El oriundo de Pilar recordó cómo su vida cambió radicalmente cuando James Vowles, jefe de Williams, lo llamó para reemplazar a Logan Sargeant tras su brutal choque en Zandvoort. Sin apenas experiencia previa sobre un F1, Colapinto saltó a la pista y desató una auténtica «Colapintomanía» al sumar puntos en Bakú y meterse en la Q3 en apenas su segunda carrera.
«Mi ejemplo fue todo un shock», admitió el argentino en una entrevista exclusiva con Motorsport.com. «Comencé mi carrera en la F1 y en mi segunda carrera entré inmediatamente en la Q3 y obtuve puntos… Fue un comienzo increíble».
El brutal golpe en Las Vegas y la cruda realidad de la F1
Sin embargo, la Fórmula 1 rara vez perdona los errores de un debutante, y el idilio de Franco con los elogios chocó de frente contra los muros del circuito callejero de Las Vegas durante la sesión de clasificación.
Un violento impacto de 50G destruyó por completo su monoplaza y cambió drásticamente la percepción del paddock. «Después tuve un accidente en Las Vegas y de repente todo fue un desastre. ¡De repente todos se olvidaron de todo!», reflexionó Colapinto con madurez. «Eres tan bueno como tu última carrera. Fue molesto que todo el esfuerzo y las cosas buenas terminaran repentinamente debido a un error de novato. Al final del día todavía estaba aprendiendo».
Desventaja técnica y la lucha desesperada por un asiento
Más allá del aspecto físico y mental del golpe, la verdadera pesadilla para el argentino comenzó en las citas finales del campeonato en Qatar y Abu Dhabi. Con la alineación de Williams ya cerrada para el año siguiente debido a los fichajes de Alex Albon y Carlos Sainz, Colapinto necesitaba brillar para llamar la atención de otros equipos, pero tuvo que hacerlo con las manos atadas.
Debido a la magnitud de los daños en Las Vegas, el equipo no tenía repuestos actualizados disponibles para él:
«Tuve que correr con piezas viejas en las dos últimas carreras porque después del accidente el coche quedó destruido. Se me estaba acabando el tiempo, todavía no tenía un nuevo contrato y quieres hacerlo bien para demostrar tu valía. Pero de repente sabes que no puedes porque tienes un coche que es tres décimas más lento. Esa fue la experiencia más complicada hasta ahora».
La transformación mental que forjó su presente
Tras comenzar la temporada siguiente como piloto de reserva en Alpine, Franco recibió una nueva oportunidad en la parrilla al reemplazar a Jack Doohan. Aunque su regreso a la competición coincidió con un año de transición difícil para la escudería francesa, Colapinto asegura que el sufrimiento del pasado es lo que hoy lo convierte en un piloto mucho más fuerte.
«El año pasado entendí muchas cosas y crecí mucho más rápido como piloto. Fue un momento difícil, pero me ha hecho mucho más fuerte mentalmente», concluyó el argentino, dejando una valiosa lección sobre la cara oculta de la F1. «Cuando nada funciona, todo se vuelve muy tenso y muy difícil. Siempre siento que esos son los momentos que me han hecho mejorar más».

