Una de las mayores paradojas del paddock ha quedado al descubierto. Mientras la Federación Internacional del Automóvil (FIA) mantiene congelada la resolución oficial del sistema ADUO (Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Actualización) debido a las protestas de Red Bull, marcas como Audi y Ferrari ya están introduciendo mejoras en la pista. ¿Cómo es posible que actualicen sus unidades de potencia para 2026 en medio de este bloqueo legal?
La respuesta radica en los tiempos de la diplomacia de la Fórmula 1 frente a la realidad técnica. Aunque el proceso general está bajo una exhaustiva auditoría, las notificaciones iniciales que la FIA envió a los fabricantes durante el Gran Premio de Mónaco actúan como una luz verde provisional pero válida. Mientras el debate político se estira en los despachos, el cronómetro de la ingeniería no se detiene.
ADUO: El reparto de «fichas» que desató la polémica
El sistema ADUO fue diseñado en 2025 para equilibrar las fuerzas de los motores de la nueva era. Funciona otorgando ventajas de desarrollo (fichas) a los fabricantes que registren un déficit de rendimiento respecto al líder:
- Red Bull-Ford: Sorprendentemente colocado en lo más alto. 0 mejoras permitidas.
- Mercedes: Con un déficit de entre el 2% y el 4%. Recibe 1 ficha de actualización.
- Ferrari, Audi y Honda: Registran más de un 4% de desventaja. Reciben 2 mejoras esta temporada y 2 más para el próximo año.
Al tener la confirmación inicial de que cumplen con los requisitos para recibir el beneficio, Audi ya estrenó una unidad de potencia modificada en Barcelona. Por su parte, Ferrari tiene lista su primera actualización para Austria, con un turbo revisado en agenda para después del parón veraniego, y Honda planea su evolución para la segunda mitad del año.
La contraofensiva de Red Bull: ¿Por qué se retrasa el anuncio público?
El anuncio oficial y público de estos resultados está completamente paralizado por insistencia de Red Bull-Ford Powertrains. La escudería de Milton Keynes exige que la FIA vuelva a analizar todos los datos, sensores y metodologías, asegurando que no existe «ni una sola muestra de datos» que demuestre que su motor es superior al de Mercedes.
Esta verificación de hechos debía durar diez días, pero los plazos se han extendido. La resolución final podría retrasarse hasta una reunión clave posterior al Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone, lo que prolonga este limbo reglamentario.
El vacío legal que beneficia a los rivales
Una medición incompleta
El enfado de Red Bull y la ventaja de sus competidores se intensifican debido a un vacío en el reglamento: el sistema ADUO solo mide el rendimiento del motor de combustión interna (ICE), pero las fichas de actualización permitidas pueden usarse para mejorar también la parte eléctrica de la unidad de potencia.
Esto genera situaciones polémicas. Por ejemplo, el diseño del turbo más pequeño de Ferrari —que afecta directamente a la potencia total del coche— no se contabiliza en la medición de la FIA, permitiendo que los de Maranello califiquen para obtener mejoras que luego pueden aplicar en otras áreas del motor.
«Buscábamos mantener el sistema lo más simple posible», admitió Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, justificando por qué se descartó una fórmula más compleja que reflejara la realidad de la pista.
De red de seguridad a guerra política
Lo que nació como un mecanismo de ayuda para evitar que un fabricante se quedara descolgado competitivamente se ha transformado en el mayor campo de batalla político de la F1 moderna.
Mientras Red Bull intenta demostrar activamente que las mediciones son erróneas para frenar el avance de sus competidores, el reglamento actual permite que Ferrari y Audi sigan sumando caballos de fuerza, configurando el destino de la temporada antes de que los coches de 2026 toquen el asfalto.


