El futuro de la Fórmula 1 podría dar un giro de 180 grados de cara a la próxima década, regresando a sus raíces más puras. El histórico ex jefe de la categoría, Bernie Ecclestone, ha respaldado públicamente los planes de la FIA para abandonar la actual y compleja era híbrida y dar paso a motores más grandes, ruidosos y económicos, reabriendo con fuerza el debate sobre el regreso de los legendarios bloques V8 para las temporadas 2030 o 2031.
El actual presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, junto al director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, lideran esta corriente que busca simplificar las unidades de potencia. La irrupción definitiva de los combustibles 100% sostenibles y el cambio de rumbo de la industria automotriz global —que ha frenado su entusiasmo ciego por los vehículos eléctricos— han convertido la vuelta de los motores de alta cilindrada y altas revoluciones en una propuesta sumamente atractiva para los equipos y los aficionados.
«Es lo correcto»: El veredicto de Ecclestone en Austria
Aprovechando su presencia en el Gran Premio de Austria, Ecclestone charló con los medios y dejó muy clara su postura sobre el rumbo técnico que debe tomar el campeonato en el corto plazo.
«Hay una de las dos cosas que espero que Ben Sulayem haga en el futuro», afirmó el magnate británico. «Un motor de tres litros. No me importa si es un V8, un V10 o un V12. Creo que probablemente todos ustedes estarían contentos con eso. Creo que es lo correcto para el deporte».
La idea de la FIA es introducir este cambio reglamentario de forma obligatoria en 2031, aunque el organismo regulador ya ha deslizado que, si existe un consenso unánime entre los fabricantes de la parrilla, la fecha de implantación podría adelantarse de forma drástica.
El apoyo a las feroces críticas de Max Verstappen
Ecclestone también aprovechó la oportunidad para alinearse con Max Verstappen. El piloto de Red Bull ha sido uno de los críticos más feroces de las actuales regulaciones de unidades de potencia, llegando a insinuar que su continuidad en la F1 a largo plazo dependerá de si los monoplazas vuelven a ser divertidos, puros de pilotar y menos dependientes de la constante y matemática gestión de la energía eléctrica.
«Max tenía toda la razón al criticar. Creo que las regulaciones actuales no eran necesarias para hacer lo que se ha hecho en el deporte, y de eso exactamente es de lo que se quejaba Verstappen», sentenció Ecclestone.
A pesar de que la F1 ha intentado maquillar la situación ajustando la relación de potencia de combustión y energía eléctrica a un formato de 58/42 para el próximo año, el rechazo de los pilotos sigue siendo generalizado.
¿Darán luz verde las marcas de coches?
El peso de los fabricantes
El gran escollo para que este plan histórico se concrete siempre ha sido la resistencia de los grandes fabricantes de automóviles, quienes utilizaban la F1 como un laboratorio de tecnología eléctrica comercial. Sin embargo, Ecclestone cree que el escenario actual es propicio para que den el brazo a torcer.
«A Ben Sulayem le gustaría que todos los equipos levantaran la mano y dijeran que es fantástico, lo cual estoy seguro que harían si no estuvieran controlados por una junta directiva automotriz», analizó Bernie. «Pero creo que esta vez los fabricantes se sumarán, porque el camino a seguir ahora es obvio para todos».
Con los costos disparados por la tecnología híbrida y el clamor popular exigiendo el regreso del ruido característico de la F1, el plan para revivir los motores térmicos de gran cilindrada gana adeptos en los despachos más importantes del automovilismo mundial.




