Pesadilla en la largada: El fallo de software en el motor Mercedes que arruinó la carrera de George Russell

El Gran Premio de Hungría se convirtió en un auténtico dolor de cabeza para George Russell antes de que se apagaran las luces rojas. Un extraño problema en el software de la unidad de potencia de su Mercedes provocó que las revoluciones del motor se descontrolaran por completo en la parrilla de salida, activando el sistema anticalado y dejándolo relegado en los primeros metros del circuito.

El fin de semana del británico ya venía golpeado tras sufrir una fuga de agua el sábado al pisar un bordillo, lo que obligó a los mecánicos de Brackley a cambiar el motor a toda prisa para el domingo. Sin embargo, lo que parecía ser un error del piloto en un principio terminó revelándose como una falla técnica ajena a su control.

«El motor no reaccionaba al pedal»: La reconstrucción del fallo

Durante la transmisión inicial, los comentarios por radio sugirieron que Russell había levantado el pie del acelerador de forma indebida. No obstante, las imágenes a bordo y la telemetría confirmaron que la reacción del piloto fue un intento desesperado por corregir un mapa de motor desbocado.

El propio Russell explicó la angustiante secuencia que vivió segundos antes de la largada:

«Estaba pisando el acelerador manteniendo las revoluciones y, de repente, unos cuatro segundos antes de que se apagaran las luces, el motor empezó a acelerar por todos lados. Yo reaccionaba con el pedal pero no hacía nada, el motor simplemente no respondía a mis órdenes».

El jefe del equipo, Toto Wolff, respaldó categóricamente a su piloto tras la carrera y lanzó una dura advertencia sobre los problemas de fiabilidad que persiguen a la escudería: «Aceleró al 10% y todo subió al máximo. Luego soltó el acelerador para compensar. No estoy nada contento con la cantidad de errores que cometimos, este nivel de fallas técnicas en la temporada es inaceptable».

La comparación en telemetría con Kimi Antonelli

La diferencia en el procedimiento de salida entre ambos monoplazas de las ‘Flechas Plateadas’ expuso la magnitud del problema. Mientras que en el auto de Kimi Antonelli las revoluciones se mantuvieron estables en torno a las 12.300 rpm con un 30% de acelerador, el motor de Russell trepó de forma descontrolada hasta picos inéditos de 12.800 rpm.

Al intentar modular la potencia levantando el pie a menos del 10%, el sistema no logró estabilizar la mezcla de aire y turbo. Cuando llegó el momento de soltar el embrague, las revoluciones del coche de Russell cayeron estrepitosamente a 4.500 rpm (frente a las 5.800 rpm habituales de Antonelli), lo que provocó la entrada automática del sistema antibloqueo (*anti-stall*) para evitar que el motor se apagara por completo.

Russell reveló que este extraño fallo de software no es del todo desconocido para los ingenieros alemanes: «Obviamente era un motor nuevo. Creo que es un problema que ya habíamos visto durante las pruebas de pretemporada en Bahréin», concluyó el británico, quien admitió necesitar el receso veraniego para recargar energías tras una primera mitad de año plagada de frustraciones.