Interlagos, el corazón del GP de Brasil: historia, curvas míticas y secretos del Autódromo José Carlos Pace

El Autódromo José Carlos Pace, conocido mundialmente como Interlagos, es uno de los circuitos más carismáticos de la Fórmula 1. Situado al sur de São Paulo y enclavado “entre los lagos” Guarapiranga y Billings (de ahí su nombre), combina un trazado técnico, cambios de elevación, clima imprevisible y una afición brasileña tan apasionada que convierte cada Gran Premio en una fiesta gigante.

En esta guía vas a encontrar la historia completa de Interlagos, las características de su trazado actual, las curvas más emblemáticas, estadísticas clave y algunos de los momentos más recordados del GP de Brasil en la F1.

Datos básicos del circuito de Interlagos

Interlagos es una pista permanente con homologación FIA Grado 1 y estas características principales:

  • Nombre oficial: Autódromo José Carlos Pace.
  • Ubicación: barrio de Interlagos, zona sur de São Paulo, Brasil.
  • Sentido de giro: anti-horario.
  • Longitud actual: 4,309 km.
  • Número de curvas: 15 (9 a la izquierda y 6 a la derecha).
  • Vueltas del GP de F1: 71.
  • Distancia de carrera: alrededor de 305,9 km.
  • Zonas DRS: 2, en la recta principal y en la recta opuesta.
  • Récord de vuelta en carrera de F1: 1:10.540 de Valtteri Bottas (Mercedes) en 2018.

Se trata de un circuito relativamente corto, pero con una secuencia de curvas enlazadas y desniveles que lo vuelven muy exigente tanto para el piloto como para el coche.

Breve historia: de Interlagos al Autódromo José Carlos Pace

El terreno donde hoy se levanta el circuito fue adquirido en los años 20 para un proyecto inmobiliario que nunca se concretó. En su lugar se decidió construir un autódromo, cuya construcción comenzó a finales de los años 30. La pista fue inaugurada oficialmente en 1940 con una longitud cercana a los 8 kilómetros, lo que la convertía en uno de los trazados más largos del mundo en esa época.

Durante las décadas de 1950 y 1960, Interlagos fue escenario de importantes carreras nacionales e internacionales, como las Mil Milhas Brasileiras, y se consolidó como el gran epicentro del automovilismo en Brasil.

La Fórmula 1 llegó por primera vez de forma oficial en 1973, con el primer Gran Premio de Brasil del Campeonato del Mundo, ganado por Emerson Fittipaldi ante su gente. Desde entonces, el vínculo entre Interlagos y la F1 quedó sellado, aunque no siempre de forma ininterrumpida.

En los años 80 el circuito perdió el GP a favor de Jacarepaguá, en Río de Janeiro, debido al deterioro del asfalto y las instalaciones. Para recuperar la carrera, la ciudad de São Paulo impulsó una gran remodelación: a finales de la década se construyeron nuevos boxes, torre de control y se rediseñó el trazado, reduciendo la longitud a unos 4,3 km y adaptándolo a los estándares de seguridad modernos.

En 1985, el autódromo fue rebautizado oficialmente como Autódromo José Carlos Pace, en homenaje al piloto brasileño ganador del GP de Brasil de 1975, fallecido en un accidente aéreo en 1977. Pese al cambio de nombre, el circuito sigue siendo conocido popularmente como “Interlagos”.

La Fórmula 1 regresó definitivamente a este nuevo trazado en 1990 y desde entonces el GP de Brasil (hoy São Paulo Grand Prix) se ha disputado allí de forma ininterrumpida, convirtiéndose en una cita clásica del calendario.

Cómo es el trazado actual: un circuito corto, técnico y muy físico

Interlagos es un circuito de dos mitades muy distintas. Por un lado, la sección que va desde la recta principal hasta la salida de la Curva 4 combina velocidad y zonas de adelantamiento; por otro, el sector medio es mucho más técnico y revirado.

  • Recta principal y “S de Senna” (Curvas 1 y 2): la vuelta comienza en subida, con los coches llegando a fondo a la primera zona de DRS. La frenada para la Curva 1 es una de las mejores oportunidades de adelantamiento. De allí se enlaza con la Curva 2, en bajada, formando el icónico “S de Senna”, donde el coche debe ser muy estable en cambios de apoyo.
  • Descida do Lago (Curva 4): tras una recta en bajada, se frena fuerte para una curva de izquierdas que abre otra buena zona de sobrepasos gracias al DRS.
  • Sector medio (Ferradura, Laranjinha, Pinheirinho, Bico de Pato): una secuencia de curvas enlazadas, con radios variados y apoyos largos, donde un error pequeño puede arruinar toda la vuelta. Es una parte muy técnica que exige buen agarre mecánico.
  • Mergulho y Junção: la pista vuelve a caer en pendiente en Mergulho para luego empalmar con la Curva de la Junção, clave para la velocidad de salida hacia la subida final.
  • Subida dos Boxes: la larga subida hacia la recta de meta, que se toma prácticamente a fondo, castiga de forma importante al motor y a la resistencia física del piloto, especialmente porque el circuito gira en sentido contrario a las agujas del reloj.

Los constantes cambios de elevación, la superficie a menudo bacheada y el sentido anti-horario hacen que Interlagos sea una pista físicamente muy exigente. Además, obliga a buscar un set-up de compromiso entre velocidad punta para la recta y suficiente carga aerodinámica para el sector medio.

Clima imprevisible: otro protagonista del GP de Brasil

El GP de São Paulo suele disputarse en noviembre, cuando la ciudad presenta temperaturas moderadas —en torno a 17-25 °C— pero una alta probabilidad de lluvia. No es raro que en un mismo fin de semana haya sol, chaparrones intensos y pista que se seca rápidamente.

Este clima cambiante ha sido clave para crear varias de las carreras más memorables del calendario: cambios de neumáticos en el momento justo, coches de seguridad, incidentes y remontadas que pasaron directamente a la historia de la F1.

Momentos históricos de Interlagos en la Fórmula 1

A lo largo de las décadas, Interlagos ha sido escenario de grandes capítulos de la categoría:

  • Victorias de Fittipaldi y Pace en los 70: las primeras ediciones del GP de Brasil en Interlagos vieron a héroes locales como Emerson Fittipaldi y José Carlos Pace ganar ante una multitud eufórica, ayudando a consolidar la pasión brasileña por la F1.
  • El triunfo épico de Ayrton Senna en 1991: quizás la imagen más icónica del circuito. Senna ganó su primer GP de Brasil pese a problemas de caja de cambios en las últimas vueltas, cruzando la meta prácticamente bloqueado en una sola marcha y exhausto, mientras la lluvia hacía aún más difícil el manejo.
  • La lluvia loca de 1993: otra victoria de Senna en casa, en una carrera con lluvia torrencial, coche de seguridad y múltiples incidentes que terminaron con el brasileño en lo más alto del podio de Interlagos.
  • Los títulos definidos en 2007 y 2008: en 2007, Kimi Räikkönen se coronó campeón con Ferrari tras una remontada en la última parte de la temporada; un año después, Lewis Hamilton consiguió su primer título mundial adelantando a Timo Glock en la última curva de la última vuelta, en uno de los finales más dramáticos de la historia.
  • Más finales de infarto: en 2012, Sebastian Vettel se recuperó de un toque en la primera vuelta bajo lluvia para asegurar otro campeonato; en fechas más recientes, el circuito ha sido escenario de grandes actuaciones, como la remontada de Hamilton en 2021 o la primera victoria de George Russell en 2022.

Todo esto consolidó a Interlagos como circuito talismán para títulos, remontadas y sorpresas, razón por la que muchos aficionados lo consideran uno de los grandes clásicos del Mundial, al nivel de Silverstone, Spa o Monza.

Obras, seguridad y modernización

Para mantenerse en el calendario, Interlagos ha pasado por varias etapas de modernización. La gran reforma de finales de los 80 adaptó el circuito a las exigencias de seguridad de la época, acortando el trazado y actualizando boxes y paddock.

En años posteriores se siguieron añadiendo mejoras: la reconfiguración de la entrada a boxes en 2014, nuevas escapatorias en puntos críticos como Curva do Café y trabajos en el asfalto para reducir baches y mejorar el drenaje en caso de lluvia intensa.

Hoy, el autódromo combina el encanto de un circuito clásico con estándares modernos, y además se utiliza para otros eventos de gran escala, como conciertos masivos y festivales de música.

Interlagos desde la tribuna: ambiente y experiencia para el aficionado

Con una capacidad en torno a los 120.000 espectadores, la atmósfera en Interlagos es una de las más intensas de la F1. El público brasileño vive cada sesión como si fuera la definición del campeonato, especialmente cuando hay pilotos locales en pista.

Las tribunas ofrecen varios puntos de vista espectaculares: la zona de la recta principal y la subida a meta permite ver la largada, paradas en boxes y el sprint hacia la línea de llegada; otros sectores, como la Descida do Lago o el Bico de Pato, muestran de cerca las frenadas fuertes y cambios de dirección.

Además, su ubicación dentro del área urbana de São Paulo facilita el acceso mediante transporte público y traslados organizados, lo que convierte al GP en un evento central del calendario deportivo de la ciudad.

Por qué Interlagos sigue siendo un clásico imprescindible del calendario

En una época en la que la Fórmula 1 visita cada vez más circuitos nuevos, muchas veces diseñados desde cero, Interlagos se mantiene como un clásico imprescindible: es corto, técnico, imprevisible y cargado de historia. Ofrece adelantamientos, castiga los errores, pone a prueba la resistencia de los pilotos y no perdona la falta de valentía en curvas como el “S de Senna” o la Junção.

Por todo esto, el Autódromo José Carlos Pace no es solo el escenario del GP de Brasil: es un símbolo de la F1 en Sudamérica y uno de los templos del automovilismo mundial. Cualquier aficionado que ame este deporte sueña, tarde o temprano, con vivir un fin de semana de Fórmula 1 en las tribunas de Interlagos.